Con la vuelta al aula, escuelas detectan casos de abuso, bullying y depresión en los estudiantes

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Situaciones que estaban invisibilizadas salieron a la luz con la presencialidad. La importancia de generar espacios de diálogo y escucha en la comunidad educativa

La vuelta a las escuelas de forma presencial sacó a la luz un montón de situaciones que seguían presentes pero invisibilizadas.

Con el retorno a los establecimientos los equipos docentes y gabinetes psicopedagógicos están viendo en sus alumnos desde casos de acoso y bullying entre compañeros a cuadros de angustia y depresión. Además se visibilizan situaciones más graves que van desde la violencia dentro del hogar a delitos de abuso sexual en tiempos donde el Covid-19 ocupa la principal atención.

“Desde que estamos en la escuela en forma presencial detectamos varios casos de bullying. Y también encontramos casos de abuso”, señaló Norma Castelli, del Bachillerato Orientado Polivalente (Bop) 17 del barrio Manantiales de Posadas.

Con un cuadro de situación similar se encontraron en la Epet 37, desde donde su directora, Liliana Pacheco, explicó que el “tema es delicado, pero sí se están visibilizando casos”.

Pedido

En tanto, en el Colegio Santa María, los mismos estudiantes fueron quienes pidieron abordar este tema en el aula. “Se está trabajando muy bien con el equipo interdisciplinario y el Equipo de Mediación de la Municipalidad de Posadas”, indicaron desde el establecimiento.

“Hubo tratamiento de temáticas puntuales como acoso y abuso por pedido e interés de los chicos. Para ellos generamos espacios para el diálogo y se trabajará en un proyecto para abordar con los chicos este tipo de problemas durante el año”, agregaron.

De su lado, Ricardo Martin, quien coordina el Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario (GPI) dependiente del Consejo General de Educación (CGE) precisó que las consultas y pedidos de intervención son de todo tipo desde que volvió la actividad al aula.

“Algunas son sobre convivencia como relaciones intersubjetivas entre directivos y docentes o uso de diferentes dispositivos para la enseñanza en la bimodalidad”, contó.

Allí entran en juego también problemas entre los adultos, entre los niños y adultos y entre las familias.

Para el profesional esos temas deben ser abordados rápidamente porque sino repercuten en otros comportamientos. Pero las situaciones más graves y preocupantes que se encuentran en el GPI obedecen a “abusos sobre la integridad física”.

Desanimados

La virtualidad generada por la pandemia de Covid-19 repercutió de diferentes maneras en las personas, pero una de las más afectadas fue la salud mental. La incertidumbre por no saber qué pasará y no poder planificar actividades o proyectos, la falta de trabajo de los padres y la pérdida de espacios comunes entre pares afectó de igual manera a niños y adolescentes.

“Los informes que tenemos son a través de las instituciones, hay escuelas que nos dicen que los estudiantes manifiestan que están deprimidos, tristes y desanimados. Eso que creíamos que los chicos solo querían usar y relacionarse a través las redes y la computadora no es tan así. Ir solo a la virtualidad los conmovió y hay una ansiedad por la presencialidad, por el abrazo, extrañan los encuentros que tenían fuera de la escuela, en una plaza”, destacó María Inés Rebollo, referente de la Educación Emocional en Misiones.

“Tenemos que trabajar desde las escuelas para que nuestros estudiantes estén estimulados y se sientan acompañados y escuchados por nosotros, los adultos”, agregó.

“También nos expresaron los directivos sobre casos de abuso y violencia familiar, por eso no tenemos que perder la comunicación, ya sea virtual o presencial. Tenemos que seguir vinculados con estos temas para que, aún en pandemia, podamos detectar estas situaciones, por eso digo que la escuela es el centro y lugar para abordar estos temas y la educación emocional debe ser un tema transversal en las instituciones”, insistió.

Hablar

En ese marco, sostuvo que es el momento de que los docentes y alumnos hablen de lo que les pasa, para ello se deben abrir canales de diálogo y escucha.

“Esta pandemia nos convoca a que en las escuelas se hable de las emociones que más impactaron en nuestra vida. Tenemos que pensar en una currícula donde le podamos poner nombre a nuestras emociones y los docentes tenemos que estar preparados para eso, cualquiera sea el área. La empatía es algo fundamental a trabajar para comprender al otro”, dijo y añadió: “La pandemia nos expuso emocionalmente y lo que más se sensibilizó es la salud mental, eso involucró a la familia, a la escuela y a toda la sociedad, por lo tanto hay una demanda porque se deprimieron los deseos de estudiar, de relacionarse con el otro. Este tipo de emociones como la angustia, la tristeza están generalizadas en los estudiantes. Hay que transformar los climas institucionales donde vuelva la alegría por estudiar, por superarse, por seguir estudiando y comunicándonos con el otro, docentes y compañeros”.

Para Rebollo, las instituciones escolares no solo deben ser entendidas como lugares donde se adquieren contenidos curriculares, sino que también son el espacio donde “hay que darle la oportunidad al alumno de que diga como se siente, con una mirada que construya y no que castigue y en este como se siente el alumno tiene la posibilidad de decir cuáles son las emociones que están impregnando su vida”.

Para abordar estos temas, indicó que con la Fundación Emocionar establecieron una red socio-emocional para trabajar “la pedagogía del afecto. Ya tenemos más de 15 escuelas que están conformando la red que va a trabajar esta temática”.

El rol de la educación sexual y dónde denunciar


El dictado de Educación Sexual Integral (ESI) cumple un rol fundamental para prevenir y dar herramientas a los chicos para que puedan contar lo que les pasa.

Muchos casos de abuso sexual son detectados en las escuelas luego de clases de ESI, donde el niño o adolescente tuvo la confianza necesaria para poder contar lo que estaba viviendo.

El abuso no es sólo penetración o acceso carnal “sino también es exponer a los niños a pornografía o manoseos y ellos a veces no saben que eso es un abuso, que no está bien”, indican los especialistas.

Allí radica la importancia del dictado de ESI en las aulas, ya que el niño sabe que está viviendo una situación que lo perturba o molesta, “pero no llega a saber o a poner en palabras que  es un abuso porque nadie le dijo. Recién cuando lo expresan le pueden poner nombre y ellos pueden saber que estaban siendo víctimas de algo que se llama abuso y que eso está mal”.

Denunciar

Para denunciar o buscar asesoramiento se puede llamar a la Línea 137 que brinda acompañamiento en la denuncia, así como también Línea 102 (dirección de Violencia Familiar y Género), Línea 144 a nivel nacional.

La denuncia se puede hacer en la Policía, en la comisaría más cercana, también en juzgados y Defensoría de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes al 0376-4433285.

En tanto que el contacto del Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario (GPI) es gpi@cgepm.gov.ar o el telefono 3764-437722.

FUENTE: https://www.elterritorio.com.ar/noticias/2021/05/15/704194-con-la-vuelta-al-aula-escuelas-detectan-casos-de-abuso-bullying-y-depresion-en-los-estudiantes?utm_medium=Social&utm_source=Facebook#Echobox=1621078641

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